Conjugación; Yo informo, tu pagas, él amedrenta.

on martes, 28 de septiembre de 2010
La información sucede todos los días, en cada instante, en todos los rincones del planeta, siempre pues. Lo complicado es compartirla, hacerla llegar a los demás; a los interesados, el principal reto es que no se tergiverse, que no pierda veracidad, y sobre todo, que no la manipulen en favor de los intereses de algunos cuantos.

Este País carece de este tipo de información, los habitantes, que somos radioescuchas o televidentes, lectores de periódicos, revistas o internet, necesitamos ser un filtro todos los días, para determinar con la efectividad de casi un “adivino” quién dice la verdad, o quién solo dice una parte de la verdad; todos, en este país parecen sacar provecho de lo que dicen o informan, todo a la manera que más beneficio genera, en todos los niveles; televisoras, periódicos, revistas, radio, políticos, clero, deportistas, empresarios, etc.

No dudo en los informantes comprometidos, quienes tienen como único interés exactamente el objetivo que es informar, periodistas y profesionales de la información como editores, redactores, corresponsales, etc., que ven a México como un país con necesidad de verdad, de justicia, de equidad e igualdad, aunque creo que son los menos, y además al final, la diferencia generalmente consiste en lo masivo de los medios informativos, en lo repetitivo de las falsedades, en el capital necesario para publicar una nota, en la corrupción que como en todos los niveles, también aquí existe.

Entonces los ciudadanos debemos acudir en busca de más opciones para recibir el mejor tipo de “educación” informativa, los medios actuales nos permiten como dije anteriormente “filtrar” a los malos informantes y a los malos medios, por desgracia, vivimos en un país donde el pueblo tiene otras necesidades vitales, como es alimento, trabajo, educación básica y salud, por lo tanto, la información que les llega, desde cualquier lugar, por cualquier persona, es real, veraz y suficiente para ellos, además de ser un problema secundario.

Y peor aún, la delincuencia ha optado por acallar, mediante atentados, golpes, asesinatos, amenazas, y otras técnicas para amedrentar a quienes sí quieren informar con periodismo valiente.

Por eso mismo, estamos como estamos.

México, un día antes de pasado mañana.

on lunes, 20 de septiembre de 2010

Yo vivo en un país donde las noticias ya no son noticia, sin tener poderes sobrenaturales, ni extraterrestres, ni divinos; tú, mi amigo, mi padre y el tuyo, así como yo, podemos tristemente predecir gran parte de lo que pasará mañana.

Habrá asesinados en el sur del País, tal vez en Juárez ó Monterrey ó aquí en Guadalajara, así como en otras ciudades más,  el dólar subirá, la bolsa mexicana de valores perderá un porcentaje, algún inversionista extranjero saldrá corriendo del país, Peña Nieto saldrá en Televisión con una corbata roja, como parodiando al señor Jacobo Zabludovsky con su eterna corbata negra; López Obrador seguirá negando la alianza PRD-PAN y dirá que Salinas de Gortari es autor intelectual de todo lo malo de este México (ni lo niego ni lo afirmo), el presidente, sacará de su bolsillo el mismo discurso arrugado que ha venido repitiendo desde hace no sé cuántas semanas, parece que no transcurre el tiempo, indocumentados nadarán por el río bravo, o se deshidratarán por el desierto de Arizona, donde es más peligroso ser del sur de América que ser un terrorista islámico.

Siguiendo; mañana cuando intente abrir twitter saldrá la ballenita a decirme que me aguante más tiempo, en mi facebook tendré 10 invitaciones para ser vecino de no sé quién en la granjita, aún cuando tengo ya mucho tiempo que ni la uso, abriré mi hotmail lleno de basura escudriñando la bandeja de entrada para localizar los correos de mis amigos camuflados entre el “spam”.

A veces se vuelve tan común todo que cuando necesitamos cambiar, nos resistimos a ello, estamos tan acostumbrados a lo mismo que ya no nos causa sorpresa, ya es normal la delincuencia, la violencia, las muertes, la pobreza, el hambre, la corrupción, etc., cuando lo que debería ser normal es la ayuda, la crítica constructiva, el apoyo, la hermandad, la buena educación, el buen gobierno, el estado de derecho, y así, en esos términos.

Mañana me quiero levantar y pensar y hacer de manera distinta las cosas si no están funcionando, y de las que sí están funcionando, refrendar el compromiso y seguir adelante.

Aunque, ojalá no supiera que va a pasar mañana.

¡Cuidado! Personas festejando…

on lunes, 13 de septiembre de 2010

Esta semana, es la semana “bicentenaria” o semana del bicentenario, o la “bicente”-semana o como sea. El asunto es que estamos llegando a los festejos de los 200 años de iniciación de la lucha por la independencia, aunque muchos estamos de acuerdo que no es precisamente el inicio, sino la culminación lo que deberíamos festejar, tenemos que recordar que no somos independientes de España hace 200 años, sino solamente 189 años, aunque oficialmente fue hace 174 años. No obstante, aún no logramos la independencia de otros Países y peor aún, ahora también somos dependientes de grupos internos, de mafias pues.

Y es precisamente de esto último que quiero escribir esta semana, estos grupos internos como el narcotráfico, secuestradores, extorsionadores, sicarios, etc., o las mafias de políticos, comerciantes informales, sindicatos obreros o de la educación con cualquier tipo de interés, menos el de sus representados, empresarios corruptos y demás uniones  estratégicas para un bien “común” (estando fuera del marco legal), es justamente de lo que hoy México necesita ser independiente; “El trabajo dignifica al hombre” dijo alguna vez Marx, pero no todo tipo de trabajo, en nuestro país los jóvenes quieren ser narcotraficantes o secuestradores, tener dinero fácil y rápido, ser ostentosos y altaneros, tener la protección de los “jefes” y de los mandos policiacos, dar “claves” cuando un policía te detiene a revistarte, o entrar a los bares como el “JJ” entro al barbar la noche que todos conocemos.

Tener una profesión o un oficio digno es mentalidad justamente bicentenaria, ir a la escuela es una pérdida de tiempo para las nuevas generaciones, aunque México realmente lo que necesita es precisamente educación.

Disfrutemos pues en esta época de fiesta, donde corroboramos una vez más que México es un país sin memoria, donde “no pasa nada”. Espero entonces que la pirotecnia del momento, las “vuvuzelas” tricolores y los grandes sombreros de palma con la leyenda “Viva México cabrones” nos hagan sentir aunque sea por unos minutos, mexicanos independientes.

Los médicos son de Dios y los abogados del diablo.

on domingo, 5 de septiembre de 2010
Yo recuerdo que mi padre, desde siempre, hacía malos comentarios sobre los políticos y los abogados, sobre los primeros siempre dijo que no tenían suficiente capacidad para atender los asuntos de este país, de los segundos tuvo que dejar de hablar mal, su hijo menor había decidido estudiar derecho, y no le quedaba de otra, solamente buscarle cosas positivas a la profesión, si es que las tenía.

A lo largo del camino que tuve que recorrer como estudiante me fui dando cuenta de la percepción que tenían las personas sobre los profesionales del derecho, (y también de los políticos, por cierto); sin embargo, en polo contrario, los médicos, (a los cuales respeto mucho además) son considerados entes benditos, sobrenaturales y hasta geniales, (que no dudo que los haya)  los cuales son bienvenidos en cualquier lugar, y de quienes sus amigos se enorgullecen de serlo, ya no digamos sus familiares.

Después, me dí cuenta que los propios compañeros y después colegas (por lo general), hacían comentarios apoyando las menciones populares, y peor aún, algunos realmente actuaban fielmente a esos dichos. Muchas veces he sentido la falta de apoyo del gremio jurídico, la idea del abogado solitario debe quedar olvidada; apoyo las corporaciones, colegios, asociaciones, sociedades o cualquier otro tipo de unión que mejore las formas; de aprender, de trabajar, de asesorar, de apoyar, de enseñar, etc.

El apoyo entre profesionistas es ahora indispensable, yo (junto con quienes quieran) estoy dispuesto a intentar cambiar esa ideología errada, con trabajo, preparación, resultados y también un cobro justo, porque señor, claro, yo también necesito cobrar, y tienes que entender que si crees que mi trabajo no debe ser debidamente remunerado por que "no hice nada", te equivocas, yo también estudié varios años y me preparo todos los días para mejorar, y si quieres prescindir de mis servicios, sólo tengo que decirte que las consecuencias son las mismas que tienen la auto-medicación, o hacerle una "mexicanada" a tu vehículo; probablemente te resolverá el problema un momento, pero tarde o temprano necesitarás de un experto.

Cambiemos la mentalidad de la crítica destructiva, vacía, nimia, por el de la propuesta con base en la firme intención de construir una sociedad mejor. Aunado a ello, si ya decidimos ser mejores personas, hay que ser mejores en nuestro oficio, en nuestro quehacer, en nuestra labor, en nuestro trabajo. Lo demás, llega solo.

Abogados del mundo, ¡uníos!